¡Al agua patos! (Por primera vez)

Para ser un IronMan todos sabemos que tenemos que mojarnos, literalmente, tirarnos al mar sin pensarlo y nadar.

Hasta ahí estamos de acuerdo a tope con eso, ¿Pero que pasa si nunca he nadado? Vale si, se mover las piernas y los brazos en el agua para no ahogarme, se ir de un punto A a un punto B nadando sin morir en el intento, pero no amigo, con eso no basta para poder ser un Iron Man.

“Todos creen que la natación es fácil, hasta que se entrena

Como ya he comentado en otra entrada de la sección estilo de vida, yo vivo con y por objetivos, siempre. Y esta vez no iba a ser menos, a pesar de estar en pleno proceso de preparación para la maratón de Sevilla, ya tenía en mente que también tenía que nadar. Así que decidí buscar el siguiente objetivo antes de haber completado el que tenia en mente.

Busqué una travesía para tener un motivo por el cual empezar a nadar, vi que pronto, había una muy famosa, la Travesía de Tabarca – Santa Pola, son aproximadamente unos 6 km desde la isla de Tabarca hasta una de las playas de Santa Pola, en Julio, saliendo de madrugada con un barco que te lleva a la isla y una vez allí a deshacer el camino, pero esta vez nadando junto a miles de nadadores, seguramente más experimentados que yo y más preparados para la prueba, solo tengo 4 meses para aprender a nadar y conseguir aguantar los 6 kilómetros. Suena bien, ¡Vamos a por ello!

No es tan fácil entrar en esta competición ya que mucha gente la quiere hacer, por lo que se apunta todo el mundo que quiera participar y se hace un sorteo entre la gente que se apuntó, yo confiaba en que me tocaría el sorteo, quería pensar que sí, y así motivarme y empezar a nadar.

No lo pensé mucho y fui a apuntarme a nadar, ya que estaba convencido que me tocaría el sorteo y no había tiempo que perder, también estaba entrenando la maratón de Sevilla por lo que no podía cambiar entrenamientos de correr por los de nadar, así que… decidí doblar entrenamientos.

Si te dedicas a esto es “fácil” doblar entrenamientos, pero trabajando 8 horas en una oficina, la cosa se complica, decidí levantarme a las 6 de la mañana 3 días por semana e ir a nadar antes de trabajar, y seguir mi plan de entrenamiento para la maratón por la tarde/noche después de trabajar.

Todo estaba en marcha, y funcionando a la perfección, llegó el fin de semana de la Maratón de Sevilla (si quieres saber que tal fue, puedes leerlo aquí), casualmente el día de antes de la Maratón hacían el sorteo de la travesía, atentos en la habitación del hotel, con la esperanza de que tocaría si o si el sorteo… y no, no tocó.

No eran momentos de lamentaciones ni pensar en eso, al día siguiente corría la maratón de Sevilla y no podía estar pensando en esto, ya vería que hacer.

Después de la maratón, haciendo cálculos, vi que si se rajaban 200 personas yo entraría en la repesca del sorteo, no parecía complicado ¿200 personas? seguro que se echan para atrás y entro yo!

Y así fue! ¡A las dos semanas me notificaron que había entrado! Ya tenía mi plaza en la travesía, llame a mi monitor de natación y le conté la jugada, se rió de mi diciendo que ya le tenía que meter caña para llegar a tiempo, yo le dije que por supuesto, estoy dispuesto a madrugar y entrenar todo lo que haga falta para conseguir mi objetivo y acercarme un poco más a ser un IronMan.

Trabajamos en un plan de entrenamiento que había que seguir a rajatabla para llegar a la travesía y no morir en el intento.

En cuanto vuelva de Sevilla

¡Voy a reventar la piscina!


¿Estas pensando en un reto similar?

Te cuento mi plan de entrenamiento por si quieres seguirlo


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